Thursday, December 02, 2004

una manito de gato

Hace un par de años atrás, el por entonces Jefe de la División de Cultura, Claudio Di Girolamo, dijo que se iba a poder hablar de industria en el cine chileno cuando hubiesen en cartelera compartiendo al mismo tiempo películas muy buenas y de las otras. Si le damos el sí a di Girolamo, entonces podemos decir que gracias a Mujeres Infieles podemos al fin hablar de industria cinematográfica made in Chile.



Y es que esta ópera prima de Ortúzar es una muy buena mala película. O mejor dicho: es un muy pobre guión, con personajes mínimamente desarrollados (casi arrojados al ruedo), pero que tiene los ingredientes básicos de una película industrial: gran campaña de marketing y buena fotografía. Es decir, es una cinta pensada única y exclusivamente para vender. Nada más.

Como Ortúzar no es nada de tonto, y para que nadie salga reclamado o decepcionado de las salas de cine, ha repetido hasta el hartazgo sus simples y claras pretensiones: “Si no hay películas comerciales –dijo en Las Últimas Noticias-, la industria del cine no funciona, aunque siempre ha existido la noción de que eso es venderse o prostituirse. Mi objetivo ha sido realizar un largometraje que llegue a la mayor cantidad de gente posible, que provoque reacciones en esa gente y que, además, responda a los inversionistas”.

Todo comienza por un mal chiste: una conductora top (María José Prieto) de televisión junto a su amante (Cristián Campos), se encuentran en un motel –y no precisamente hablando de la Apec- cuando producto de un escape de gas se produce una explosión, accidente que es cubierto “en vivo y en directo” por el compañero-enemigo (Daniel Alcaíno) de trabajo de la periodista. Por cierto las repercusiones no se hacen esperar y de ahí en más comienza a sucederse distintos sketch (para no decir otra cosa) con situaciones de infidelidades femeninas, las que abarcan desde una mujer con su hijastro hasta la de una conservadora dueña de casa con –no le dio para más- un consolador, pasando por otra que tiene una relación lésbica.

De ahí en más, y con hartos desnudos mediante para generar “impacto” mediático, se desarrolla una sucesión de escenas que uno debe suponer que son cómicas, porque la verdad es que de ingeniosas tiene bien poca. Para ser más gráficos, el libreto de Mujeres Infieles podría encajar perfectamente en Siempre Contigo del Pollo Fuentes. Y si por de comparar se trata, la serie Ídolos de TVN, que también ha sido promocionada como “erótica”, le da cancha, tiro y lado a esta película que mal no le irá (de hecho ha sido la tercera película chilena más vista en su primer fin de semana con 17 mil espectadores superando a Cachimba y Mala Lecha, por ejemplo), pero que pronto nos olvidaremos de una forma tan rápida como se la consume. Pero bien por el cine chileno: al fin tenemos una gran película mala.